Lo que de verdad necesitas en la pista
En un 1000 m o un 2000 m el error más habitual no es la falta de forma, sino el ritmo: salir demasiado rápido en la primera vuelta y pagarlo en la última. Por eso el reloj de un opositor tiene un trabajo muy concreto: decirte, vuelta a vuelta, si vas por delante o por detrás de tu tiempo objetivo — y hacerlo en una pista de 400 m, donde el GPS lo tiene más difícil que en una recta.
No necesitas mapas, ni navegación, ni el reloj más caro del catálogo. Necesitas un modo pista que mida bien las vueltas, un botón físico para marcarlas sin pensar y un reloj que no estorbe en el resto de pruebas. Las distancias y marcas cambian según la convocatoria: confirma siempre las de tus bases.


